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Coaching 1.0

Coaching, Comunicacion interpersonal /
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En los últimos años, he de reconocer, me he desentendido del coaching. En ocasiones me preguntan “Tu eres coach, ¿verdad?” y mi respuesta suele ser sino negativa, vaga. Todo con el fin de que no me relacionen con el “coaching” tal como se vende o se conoce a día de hoy. A veces también me revelo. ¿Por qué renunciar a una parte de mi profesión solo porque hay unos cuantos pseudo coaches que distorsionan el mercado? ¿Cómo es posible, que en ocasiones, a esta gente se le haga más caso que a los profesionales serios que trabajan el coaching de verdad?

El coaching no es otra cosa que el arte de saber preguntar. Lanzar la pregunta adecuada en el momento justo. El objetivo del coaching como herramienta o modelo de desarrollo personal / empresarial no es aportar soluciones. Es cambiar la percepción del otro a través de la reflexión. Saber preguntar y hacer reflexionar. Exponer al cliente a aquellas preguntas que no quiere, no sabe o no se atreve a formular. Llevarlo a otro estado de percepción que le ayude a encontrar la solución a su problema o a lograr el objetivo que desea. Todo lo demás no es coaching.

Por estas y otras razones decidí hace tiempo concentrarme en la comunicación interpersonal, de tú a tú. En el diálogo y en la conversación. En la escucha y en la pregunta. En la percepción. Porque esta es la base, el regreso al origen.

Como coach lo primero que debería hacer es aprender a escuchar, ya que si no se escuchar nunca podré formular la pregunta adecuada en el momento justo. También cómo funciona el proceso de comunicación y como nos expresamos. La percepción y los diferentes lenguajes verbal, no verbal y para verbal. Entender cómo puedo “conectar” con la otra persona, cómo funciona la comunicación interpersonal.

No se trata de dar charlas, de escribir libros, de dar consejos o sugerir soluciones. No se trata del “YO”, se trata del “OTRO” y su realidad.

En nuestro mundo 2.0 estamos sufriendo la enfermedad de los “-ing”, rodeándonos de anglicismos que acaban por confundirnos. Ya no hablamos de consultoría, ahora es “consulting”; ni de tutoría, sino de “mentoring”. A la formación la llamamos “learning” y al correr “running”. En el caso del coaching el problema quizás venga por entenderlo como un entrenamiento (en realidad “training”) por su acepción anglosajona, pero no, tampoco es un entrenamiento. La búsqueda a nivel personal / empresarial de soluciones rápidas a nuestros problemas, al logro de objetivos, nos ha llevado a este mar de términos y confusiones.

Entonces me doy cuenta de cuanto amo el coaching, porque es básico y a la vez maravillosamente difícil.

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