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Sobre cómo se debe escuchar

Comunicación directiva, Liderazgo, Noticias /
alfonso-perez-azcarate

Oír: Percibir con el oído los sonidos.

Escuchar: Prestar atención a lo que se oye.

Escucha activa o escucha efectiva son términos que nos hemos habituado a tener presente. No hay curso de liderazgo, comunicación o habilidades directivas en los que no se nombren. Se les da una importancia especial. Se recomiendan “recetas” para aprender a desarrollar esta habilidad. Yo mismo en mis conferencias sobre comunicación dedico a la escucha todo un capítulo. Es la base, decimos, de la buena comunicación. Es fundamental saber escuchar.

Personalmente, nunca me han gustado estos términos. Decir escucha activa o escucha efectiva es redundante pues la propia escucha es sí implica acción y ya es activa o efectiva en sí misma, sino no sería escucha. Mientras que oír implica percibir con el oído los sonidos, escuchar implica prestar atención a lo que se oye. El oído junto con el olfato son probablemente los únicos sentidos que se mantienen activos las 24 horas del día, los siete días de la semana. Siempre están abiertos. Si no queremos ver cerramos los ojos. Nuestro gusto se activa cuando comemos o bebemos algo. El tacto cuando tocamos o nos tocan. Pero el olfato y el oído siempre están presentes, en especial el sentido del oído. Siempre estamos oyendo pero no siempre escuchando.

Cuando insistimos en la importancia de la escucha y cuando leemos todo lo que se escribe sobre la misma, creemos haber descubierto la formula mágica para mejorar nuestras habilidades de comunicación. Estamos muy equivocados. Curiosamente y al igual que ocurre con otras habilidades o en otros aspectos de la vida, lo único que estamos haciendo es reinventar la rueda.

Merece la pena leer el tratado que Plutarco escribió hace casi 2000 años. Se titula “Sobre cómo se debe escuchar”. En el capítulo 3 podemos leer:

“También se dice que la naturaleza nos dio a cada uno de nosotros dos orejas, y en cambio, una sola lengua, porque debe cada uno hablar menos que escuchar”

¿Le suena? Seguro que en alguna de las charlas sobre comunicación a las que ha asistido, el ponente la ha citado. Lo que no sabría, usted ni el ponente, es que fue escrita hace casi 2000 años. La realidad es que el que tengamos dos orejas y una boca, no tiene que ver con que tengamos que escuchar más y hablar menos. Más bien es una cuestión practica y biológica para tener un amplio campo de audición y poder dirigir y orientar nuestra voz. Pero sigue siendo muy curioso que sigamos citando una frase con 2000 años de antigüedad.

El tratado de Plutarco es una delicia y nos demuestra que no hemos descubierto nada nuevo y que la historia se repite. Plutarco parte de la preocupación porque se conozcan las ventajas y desventajas de una buena audición. Destaca que siempre es más provechoso oír que hablar, siendo el silencio una virtud. Nos dice como el discurso hay que escucharlo sin envidia, manteniendo independiente el espíritu crítico, para poder sacar provecho de lo que se escucha. Y cómo hay que saber dirigir las preguntas oportunas en el momento adecuado. En resumen, una serie de normas para una audición provechosa.

Si alguno de ustedes quiere indagar más, el tratado “Sobre cómo se debe escuchar” está incluido en el libro “Obras morales y de costumbres (Moralia) 1”, colección Biblioteca Clásica, editorial Gredos.

Ver Libro: http://www.editorialgredos.com/biblioteca_clasica_gredos/_203_obras_morales_costumbres

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