¿Compites o Cooperas? Trabajando en equipo

¿Sabemos trabajar en equipo?

Si alguien nos pregunta si sabemos trabajar en equipo, estoy casi seguro, que la respuesta será afirmativa.  Saber trabajar en equipo es una de las preguntas clásicas en una entrevista de trabajo. Es una de las habilidades más demandadas por las empresas y como habilidad, la asumimos como necesaria si queremos progresar en nuestra carrera profesional. ¿Pero realmente sabemos trabajar en equipo?

Vamos a parar unos minutos y reflexionemos con sinceridad.

  • ¿Quién nos ha enseñado a trabajar en equipo?
  • ¿Dónde hemos aprendido?
  • ¿Es algo innato?
  • ¿Qué es realmente trabajar en equipo?
  • Cuando trabajo en equipo ¿conozco cuáles son mis fortalezas y debilidades?
  • ¿Qué es lo que puedo aportar al mismo y qué es lo que no?
  • ¿Qué es lo que entendemos, cada uno de nosotros, por trabajar en equipo?

Tristemente, son muy pocas las personas dentro de las organizaciones que realmente sepan lo qué es trabajar en equipo. La mayoría lo confundimos con trabajar en grupo o formar parte de un grupo que tiene un objetivo común. Pero lo más curioso, aunque nos cueste admitirlo, es que es absolutamente normal, incluso natural que no sepamos trabajar en equipo.

No, no sabemos, y es totalmente lógico que no lo sepamos, ya que desde que nacemos se nos enseña todo lo contrario. Si nos paramos otro par de minutos a reflexionar nos daremos cuenta de que todo nuestro aprendizaje se basa en la competitividad:

  • Qué nos hagan más caso que a los demás.
  • Sacar las mejores notas.
  • Ser el primero de la clase
  • Ser el mejor en el deporte.
  • Ganar y triunfar
  • Lograr la mejor nota posible para entrar en la universidad.
  • Competimos para lograr salir con la chica o el chico que nos gusta.
  • Competimos en nuestro aspecto físico, en la forma de vestir, en la forma de relacionarnos con los demás.

Desde que nacemos, sin darnos cuenta, estamos participando en una carrera de fondo.  Recuerdo una frase que nos repetía mi padre a mi hermana y a mi: “hacer lo que deseéis hacer, estudiar lo que os guste, pero ser los mejores”. Teniendo el listón tan alto, ¿cómo no vamos a competir?

Y cuándo llegamos a nuestra etapa profesional: competimos con cientos de personas por lograr un puesto de trabajo, competimos en la empresa para lograr ese ascenso, competimos con la competencia para lograr el cliente deseado, competimos para destacar sobre el resto y poder ganarnos la vida.

Estamos constantemente buscando herramientas, opciones, habilidades, que nos diferencien, no siempre porque las deseemos sino porque es la forma de sobresalir y que en un momento determinado alguien se fije en nosotros antes que en los demás. Hasta nuestro desarrollo a lo largo de nuestra vida profesional se llama “carrera”. (Acción de correr. Pugna de velocidad entre personas. RAE)

Por lo tanto, lo normal es que cuando tengamos que trabajar en equipo, cooperar, no nos salga de manera natural. ¿Podemos trabajar en equipo? Por supuesto que sí. ¿Podemos aprender? Sin duda. Pero lo primero que tenemos que hacer es desaprender, desprogramarnos, salir de la “carrera” individual en la que estamos siempre inmersos y experimentar el hecho de compartir sin competir.

La próxima ocasión que tengas que formar parte de un equipo, hazte la siguiente pregunta: ¿Voy a cooperar, a compartir o voy a competir? Respóndete con sinceridad. La mayoría de las ocasiones ni nos damos cuenta de ello.

 

 

Alfonso Pérez Azcárate / www.apazcarate.com / info@apazcarate.com

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