De lo que uno se puede enterar en el AVE

… o el “riesgo” de hablar en público por el móvil

Uno de los fines a la hora de mejorar nuestras habilidades de comunicación es desarrollar nuestra percepción. El beneficio es comprender mejor el punto de vista de la otra persona y también darnos cuenta de cómo vivimos nuestra realidad. Ser más conscientes.

Viajando en el AVE camino de Barcelona, en el asiento detrás del mío, viajaba un señor que en un par de ocasiones estuvo hablando por su móvil. El problema no es que este señor estuviese hablando en voz alta, molestando al resto de personas que estaban en el vagón. El problema pudo venir por toda la información que este señor me (nos) proporcionó sobre su trabajo y su empresa, gratuitamente y sin que él fuera consciente de ello.

El móvil ha cambiado nuestra manera de comunicarnos. Cuando atendemos una llamada, salimos de nuestra realidad de ese momento y nuestra mente se centra en la conversación. Visualizamos a la persona con la que estamos hablando. La imaginamos en un contexto determinado, quizás en su casa o en su despacho. Construimos en nuestra mente una realidad paralela en base a la conversación. Desconectamos de nuestro escenario real en ese instante. A lo sumo nuestro cerebro estará jugando en dos escenarios a la vez.

Gracias a esto, me enteré que nuestro pasajero del asiento de atrás trabaja para una multinacional conocida, del sector del electrodoméstico. Posiblemente como responsable de ventas o en relación con el departamento comercial a nivel nacional. Que el crecimiento, ese año había sido un 6%, menor de lo esperado, pero que estaban satisfechos. Su interlocutor estaba en Francia, probablemente en París. Estaba desarrollando una nueva red de ventas y buscaba personal. No tenía muy claro la forma de contratación y el salario que debía pagar. Buscaba a alguien en concreto, con conocimiento del sector y que hablase francés. Deduje que entre ellos había cierta amistad además de la meramente profesional, la conversación era amigable. Y más datos que, al menos a mí, no me incumben, pero sirva la muestra como ejemplo.

Es cierto que este señor no proporcionó ningún secreto de estado. Pero como directivo de una empresa reconocida tendría que cuidar lo que habla en público. ¿Y si en uno de los asientos del vagón viajara alguien de la competencia? ¿o un periodista de un periódico económico? ¿o alguien de su propia empresa?

Cuando hablemos por el móvil en público cuidemos lo que decimos, porque no sabemos quien puede estar escuchando. Seamos discretos, más dentro del ámbito profesional. Seamos conscientes de que nuestra conversación puede ser escuchada. Como veis no hace falta dedicarse al espionaje industrial para poder obtener información de una empresa, gratis y de manera involuntaria.

 

 

Alfonso Pérez Azcárate / www.apazcarate.com / info@apazcarate.com

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